Leyenda

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VEREDA LLUVIOSOS

PANORAMA


Esta vereda presenta una extensión aproximada de 398 Has, de las cuales aproximadamente 19% presenta cobertura vegetal en estado sucesional conformando arbustales andinos, 9% de bosques plantados con pino, eucalipto y acacia; mientras que el 12,5% con cultivos de papa, cebolla, arveja, trigo, avena, cebada, maíz y fríjol y pastos.

En el 60% restante de la vereda, se observan sectores con erosión (de moderada a grave), producida por la falta de cobertura vegetal, generando cárcavas por lluvias y aguas superficiales. Se observan además pequeñas manchas de bosques con especies nativas. Predominan las especies exóticas como pino y eucalipto.

En la parte intermedia de la vereda predominan parches de arbustales nativos en estado sucesional y bosques sembrados de pino y acacia. La erosión en este sector se observa desde leve a moderada entre pendientes que van de los 20° a los 50°. Además son terrenos en los cuales se cultivan productos de clima frío como papa y cebada especialmente.

En las zonas altas de la vereda los suelos presentes son francos, mientras que en la parte media son francos arcillosos y arenosos y en las partes bajas arcillosas y arenosas. En la zona alta se emplean para uso agrícola y pecuario, en la parte media el uso es combinado entre agrícola y plantaciones forestales, en la parte baja se siembra cebolla, los demás se encuentran con algunos bosques reforestados, pero gran parte no presenta un uso definido es esta sin uso.

La vereda presenta varia vías, entre ellas la que comunica la parte urbana con las veredas de Chipacatá, Pijaos y Escalones. Desde Lluviosos se puede desplazar fácilmente a las demás veredas, al casco urbano y a Tunja y Samacá.

LIMITES

Ubicada en la zona centro del municipio, limita por el norte con la vereda centro, oriente con la vereda Escalones, sur con la vereda Pijaos y occidente con la vereda Chipacatá.

SITIOS DE INTERES

EL POZO DE LAS ÁNIMAS



Este sitio estaba ubicado a la vera del camino que conduce a Pijaos cerca de la cruz. Allí el camino era angosto y cubierto por un arco de esposo follaje de encenillos, sietecueros y mortiños. Las ramas les quitaban el sombrero a los jinetes. De noche oscurecían completamente el camino. Un diminuto aljibe como espejito perdido entre el pasto estaba a un lado. Cuando alguien de esta vereda o de Pijaos moría debían bajar su cadáver sobre los hombros de cuatro o seis personas. Era el sitio obligado para descansar. Se colocaban el ataúd o el cuerpo del difundo cerca del pozo para que mitigara la sed pues supuestamente su alma estaba sufriendo el duro calor del purgatorio. Entretanto los acompañantes del cortejo se sentaban a tomar guarapo y a proveerse de alguna rasión alimenticia. Muchos cuentos de miedo y espanto hay acerca de este pozo.

RASPACULOS


Este sitio se llama así porque esta ubicación en una falda del camino que conduce del centro a la vereda Escalones, cerca de ranchería. La pendiente de la laderas es muy fuerte y el piso cubierto de arcilla. No hay otro lugar por donde pasar. Los transeúntes, en tiempo de lluvia debían pasar con cuidado, ya que el camino suponía jabonado, quien se caía, necesariamente se raspaba el culo. 

EL CHORO DE MARCELA

Este sitio era muy parecido a El Rincón y tenia similares propiedades y funciones. Se denominaba Chorro de Marcela, en referencia al nombre de la dueña de la finca Marcela Peña, mujer de escasa estatura, amable y sencilla. Este paradisiaco lugar de encuentro de enamorados y de bañistas estaba situado en la quebrada que baja de la Peña Rioseco de Lluviosos. El agua era un poco mas fría pero mas transparente. Sin embargo, el pozo era menos escondido y el paraje igualmente encantador.